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¿Islandia Forma Parte de la Unión Europea?

Si alguna vez te has preguntado si Islandia forma parte de la Unión Europea, no has sido el único. Es una pregunta que a menudo nos hacen y la respuesta no es tan sencilla como podrías pensar. Vamos a explicar un poco la relación de la UE con Islandia.



¿Cuáles son actualmente los países miembros de la UE?


En abril 2020 los países miembros son: Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Croacia, República Checa, República de Chipre, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, España, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Países Bajos, Polonia, Portugal, Rumanía y Suecia. Reino Unido acaba de salir de la UE tras el referéndum llevado a cabo en 2016.


¿Es Islandia parte de la Unión Europea?


Te habrás dado cuenta de que Islandia no está en la lista, igual que Noruega, Suiza y otros países europeos que seguramente esperabas encontrar en ella. Islandia no es miembro de UE.


Entonces, ¿qué alianzas tiene Islandia con el resto de Europa?


Aunque Islandia no es miembro de UE, sí es miembro de otros tratados y alianzas. Es parte de la EFTA (Asociación Europea de Libre Comercio), con Noruega, Suiza y Liechtenstein. Este grupo va paralelo a la UE, los cuatro países participan en el mercado único europeo. En otras palabras, la libre circulación de bienes, servicios, capital y mano de obra está permitido entre Islandia y cualquier estado miembro de la UE.


Además, Islandia es signataria del acuerdo de Schengen, junto con Austria, Polonia, Lituania, República Checa, Bélgica, Estonia, Finlandia, Dinamarca, Francia, Alemania, Malta, Grecia, Italia, Letonia, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal, Eslovaquia, Eslovenia, España, Hungría, Suecia, Suiza, Liechtenstein y Noruega. Este importante tratado fue firmado por los 5 países que originalmente formaron la Comunidad Económica Europea en 1985. Según los términos del tratado, prácticamente se eliminaron los controles fronterizos internos, fomentando la cooperación y la confianza internacional.


Cinco años más tarde, el plan se amplió para facilitar un visado único, esto quiere decir que, si un miembro de Schengen otorga un visado a alguien, éste puede viajar a cualquier otro país Schengen sin tener que solicitar otro visado. Islandia, a pesar de no ser miembro de UE, se adhirió a Schengen en 1996 (Irlanda, aunque es miembro de la UE, permanece fuera de la zona Schengen).


Islandia y el Espacio Económico Europeo


Islandia también forma parte del Espacio Económico Europeo, un tratado de comercio que une la EFTA y la UE. También mantiene estrechos lazos con el resto de países nórdicos como parte de la Unión Nórdica de Pasaportes. Como miembro fundador, los islandeses pueden viajar y residir en Dinamarca, Noruega, Suecia y Finlandia sin necesidad de mostrar el pasaporte.


Todos estos acuerdos son cruciales para el éxito económico de Islandia, pero al no ser miembro de la UE, no tiene derecho a voto en el parlamento europeo.




¿Qué hay entre Islandia y la UE?


Realmente, Islandia presentó una solicitud para unirse a la UE en 2009. En ese entonces, las cosas no iban tan bien para este país atlántico. Sus problemas empezaron a finales de 2008, pero para entender los motivos, hay que remontarse un poco más atrás. Tres bancos islandeses, Landsbanki, Glitnir y Kaupthing, habrían crecido considerablemente. Les había resultado fácil obtener crédito de los mercados monetarios. Pero a medida que la crisis financiera mundial de 2007-2008 fue aumentando, los inversores empezaron a ponerse nerviosos y la confianza en estos bancos islandeses se tambaleó. La corona islandesa se debilitó, la inflación creció y la deuda del país aumentó hasta más de 7 veces su PIB. Todo se volvió incierto. Muchos pensaron que la solución para Islandia sería adoptar el euro, pero para ello debían primero convertirse en miembros de la UE.


A pesar de sus problemas financieros, Islandia todavía cumplía los requisitos de la UE para su entrada: su estabilidad política y una democracia con unos sólidos valores de derechos humanos. Debido a su posición, Islandia ya cumplía con muchos de los requisitos económicos y aunque había una serie de problemas que podrían suponer un desafío, particularmente respecto a la pesca y la caza de ballenas, en ese momento se pensaba que su incorporación a la UE se podría hacer fácilmente, quizás en 2011. El parlamento islandés estaba dividido. Después de largas discusiones, el Alþing votó en favor de iniciar las conversaciones de adhesión. Fue un voto ajustado, 33 a favor, 28 en contra y 2 abstenciones. Sin embargo, fue mayoría y según la ley islandesa, la solicitud de membresía islandesa podría ser presentada a la UE por el gobierno islandés en julio de 2009. Se habían establecido las bases para que el país se uniera a la Unión Europea.



Islandia y la UE - Deriva del plan establecido


Correcto. Las cosas no salieron como se esperaba. Al principio todo fue bien. Varios estados miembros de la UE anunciaron que estaban contentos de que Islandia se uniera, entre ellos Lituania y Malta. El gobierno islandés completó una serie de 2500 preguntas que le envió la Comisión de la UE. Se designó un negociador.


Pero la crisis financiera islandesa y en especial el conflicto diplomático conocido como Icesave, hicieron acto de presencia. Landsbanki, de propiedad privada, había quebrado en otoño de 2008, una de las tres instituciones financieras importantes que se declararon en quiebra en un corto espacio de tiempo. Los inversores del Reino Unido y los Países Bajos perdieron 6,7 mil millones de euros en ahorros, por lo que sus propios gobiernos tuvieron que ahorrar para rescatarlos. El estado islandés no podría y no asumiría esta carga financiera. Los británicos y los holandeses argumentaron que deberían pagar parte de la deuda.



Aunque ambas naciones no estaban bloqueando oficialmente la entrada de Islandia, se esperaba que la disputa Icesave tuviera que resolverse antes de que se pudiera acordar la entrada formal. Las negociaciones formales comenzaron más tarde en 2010. Se habían hecho progresos con el tema Icesave, pero los problemas de pesca y caza de ballenas aún no se habían resuelto. Y hay que recordar que Islandia estaba ansiosa por asegurar la membresía en la UE, ya que eso les permitiría unirse al euro, en ese momento era una moneda mucho más fuerte.


La opinión pública islandesa y la UE


A medida que pasó el tiempo, la opinión política comenzó a cambiar. A finales de 2012, Islandia empezó a dudar. Con tiempo para pensar, algunos consideraron que unirse a la UE podría no ser la solución que alguna vez se pensó. Financieramente, el país estaba en mejor forma. La economía global comenzaba a recuperarse y la suerte de Islandia estaba mejorando. El desempleo cayó, la inversión aumentó y el gobierno de Islandia se puso a trabajar para reducir parte de esa deuda que antes era paralizante. La corona había recuperado parte de su valor y había menos urgencia a la hora de adoptar el euro. Quizás era prudente ganar algo de tiempo. Hubo un consenso creciente de que, después de todo, Islandia no necesitaba ser miembro de la UE para sobrevivir. Tal vez podría continuar yendo solo, interactuando con Europa en sus propios términos.


Se presentó una propuesta para suspender las negociaciones con la UE y, a principios de 2013, se adoptó. Tanto el Partido de la Independencia como el Partido Progresista declararon que no apoyarían el proceso de admisión a menos que el pueblo islandés hubiera tenido la oportunidad de expresar sus puntos de vista en un referéndum. Mientras tanto, la Alianza Socialdemócrata, el Futuro Brillante y el Movimiento Verde-Izquierda reiteraron su apoyo para unirse a la UE. En las elecciones de abril de 2013, el Partido Progresista fue el gran ganador, formando una coalición con el Partido de la Independencia. Davíð Gunnlaugsson, entonces el primer ministro más joven de Islandia y en el momento presidente del Partido Progresista, se mostró firme en que su país estaba mejor sin ser parte de la UE.


Un cambio de pensamiento


En junio de 2013, el canciller islandés informó a la UE que el nuevo gobierno suspendía las negociaciones; en agosto, el comité de negociación se había desmantelado. La carta oficial que retiraba la solicitud de Islandia para unirse a la UE se envió en marzo de 2015. Sin embargo, se envió sin la autorización de Alþing, lo que llevó a la UE a sugerir que la solicitud de Islandia no se había retirado formalmente de la mesa. Pero sólo porque los poderes de la UE creían que era bueno que Islandia se uniera a ellos, no significaba que todos en Islandia tuvieran que estar de acuerdo con ellos.



Y con otro cambio de gobierno en 2017, las cosas parecían aún menos esperanzadoras. Al menos dos tercios de los parlamentarios elegidos para el nuevo parlamento se opusieron a la adhesión a la UE. En 2018, la primera ministra de Islandia, Katrin Jakobsdóttir, rechazó la idea de reabrir las negociaciones de la UE. Las encuestas indicaban que la población la apoyaba. En octubre de 2018, el Iceland Monitor informó que el 57,3% se oponía a incorporarse a la UE y continuó diciendo que la mayoría de los islandeses habían rechazado la membresía en la UE en cada encuesta publicada desde 2009.


El enfoque de la UE en el Reino Unido y su proceso Brexit ha dejado de ser el centro de atención de Islandia y le ha permitido considerar su futuro sin escrutinio ni interferencia de Bruselas. Por ahora, al menos, Islandia está feliz de permanecer fuera de la UE.

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