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El Barco Vikingo Islendingur

Hace más de 1000 años, un vikingo llamado Leif Eriksson llegó a Norteamérica navegando desde Noruega. Se supone que lo hizo sin querer, al perderse e intentar regresar a Groenlandia. Por accidente o no, lo cierto es que fue el primer europeo en llegar a Norteamérica, cientos de años antes que Colón. A la nueva tierra descubierta la llamó “Vinland”. Se dice que pasó allí el invierno y después volvió a Groenlandia. Nunca regresó a Norteamérica, pero su hermano Thorvald sí viajó allí e intentó establecer una colonia. No lo consiguió, pero el legado de Leif Eriksson permanece. En Estados Unidos, cada año el 9 de octubre se celebra el día de Leif Eriksson, en conmemoración del primer europeo que descubrió América.


Barco vikingo a contraluz en un precioso atandecer

En 1882, en unos túmulos funerarios de Gokstad, Noruega, se desenterró un barco muy bien conservado. Se le conoció como el barco Gokstad. En 1996, un descendiente de Eriksson, un hombre llamado Gunnar Marel Eggertsson, construyó una réplica exacta del barco Gokstad. En el año 2000, replicó el viaje de su antepasado y navegó con este barco por el Atlántico, llegando hasta Nueva York. Llamó a este barco el Íslendingur, el “islandés”.


Tipos de barcos vikingos


Después del Periodo Merovingio (550-750 DC) llegó la Era Vikinga. Durante este periodo, los vikingos dominaron el Atlántico Norte, gracias a sus poderosos barcos y su avanzada capacidad de navegación. Usaban estos barcos para navegar por Escandinavia y Gran Bretaña, y por el año 870, por Islandia, cuando empezaron a colonizar esta isla. Durante los cientos de años anteriores a 1066, cuando se produjo el fin de la Era Vikinga, la población marinera extendió su influencia. Establecieron poblaciones costeras desde Irlanda hasta Turquía, y empezaron el proceso de consolidación que nos traslada a los países escandinavos de hoy en día.


Si bien el Íslendingur de Gunnar medía 22,5 metros (74 pies) de largo y 5,3 metros (17 pies) de ancho, había barcos vikingos de diferentes tamaños. El Karvi medía 23 metros (75 pies), el Snekkja 17 metros (55 pies), el Skeið 30 metros (98 pies), y el Drakkar cuyo tamaño es desconocido ya que nunca se ha encontrado uno, su existencia sólo es conocida gracias a los escritos. Drakkar significa dragón, así llamado por la decoración tallada de serpientes y dragones que llevaba en la proa.


Detalle del tallado en la proa de un barco vikingo

Los barcos contaban con bancos y utilizaban remo y velas como propulsión. Se usaban para diferentes tareas, como la pesca, el comercio, el transporte y la guerra.


¿Cómo se construían los barcos vikingos?


Los barcos vikingos normalmente eran de madera de roble con remaches de hierro para mantener juntas las tablas superpuestas. Los huecos se rellenaban de lana o de pelo animal mezclado con resina de pino para hacerlo hermético. Las velas estaban hechas de lana tejida, sostenidas por mástiles de hasta 16 metros de altura. Los constructores navales no disponían de diseños escritos como guía, sólo contaban con la experiencia previa de otros barcos que había construido. Se estima que llevaba entre 3 y 6 meses construir un único barco, dependiendo del número de trabajadores dedicados a esa tarea. Los grandes barcos tenían capacidad hasta para 80 hombres. En los países escandinavos se han encontrado barcos vikingos casi intactos, y muchos se pueden ver en museos.


Visitar un barco vikingo


El Íslendingur se trajo de vuelta a Islandia en 2008 y se puede visitar en el Viking World, un museo ubicado en Reykjanesbær. El museo se encuentra a unos 45 minutos de Reykjavik, y no está lejos del aeropuerto Keflavik. El barco está elevado del suelo, así que puedes pasar por debajo y verlo desde todos los ángulos. Otras exposiciones del museo son “Los Vikingos del Atlántico Norte, ‘El Asentamiento de Islandia’ y ‘el Destino de los Dioses’. Así que una visita aquí te ayudará a repasar la historia de los vikingos. ¿Por qué no pararte en el Viking World de camino a casa y ver el Íslendingur por ti mismo?


El barco Gokstad original se conserva en el Museo de Barcos Vikingos de Oslo, Noruega. Ahí también puedes ver otros barcos bien conservados como el Oseberg, excavado en 1904. Éste, particularmente, fue desenterrado el cementerio de barcos más grande del mundo. El National Geographic recogió la historia del Oseberg en un fantástico artículo, que se puede leer aquí.


Renderizados de los barcos vikingos originales

El Instituto Noruego para el Patrimonio Cultural continúa descubriendo barcos enterrados durante la Era Vikinga. Un nuevo barco, el Gjellestad, fue descubierto recientemente en 2018.


The Sun Voyager


The Sun Voyager, (El Viajero del Sol o Sólfar) es una escultura de acero sobre losas de granito que se erige en la costa de Reykjavik desde 1990. Aunque puede parecer un barco vikingo, no fue diseñado para serlo. En cambio, es una oda al sol. Fue diseñado por Jón Gunnar Arnason, y es un típico lugar para que los turistas se hagan fotos. Pero más allá de ello, es una oportunidad para ver qué interpretas al observarlo.


El camino frente al mar es uno de mis favoritos para caminar, correr o ir en bicicleta. Tienes bonitas vistas, como el océano o el Monte Esja. Un paseo recomendado para cualquiera que vista Reykjavik, empezando en la sala de conciertos Harpa (el edificio de cristal en forma de panal junto al puerto) y siguiendo la carretera costera.


Otros museos en Reikiavik


Si al leer esto te ha entrado curiosidad por saber más sobre la historia islandesa, hay otros muchos museos en Reykjavik que llamarán tu atención. El Museo Saga recrea los eventos más importantes de la historia islandesa, e incluye 17 exposiciones diferentes para mostrarte el desarrollo de Islandia. Perlan (La Perla) te transporta a un viaje sobre la historia natural de Islandia, es uno de los mejores museos que he visitado nunca, y es la atracción número uno de Reykjavik.


Se trata de una experiencia interactiva, con videos para mirar, botones para apretar y juegos a los que jugar. Es una atracción para toda la familia. Y no tiene pérdida, busca el edificio de la cúpula de cristal sobre una colina, ese es Perlan.


Vistas de Reikiavik desde Perlan

Cuando subas a la azotea, disfrutarás de las mejores vistas de Reykjavik. El museo también cuenta con un planetario de última generación. Luego está el Museo Nacional de Islandia, junto a la Universidad de Islandia. Explora el patrimonio de Islandia, incluyendo el desarrollo de la religión, del arte y de las prendas de vestir en la isla. Visitar el Museo Nacional de Islandia te da derecho a visitar también el Culture House (un enorme edificio blanco en Hverfisgata), que muestra varias obras de arte de los islandeses. Sumérgete en la rica historia de Islandia y aprende como ha llegado a ser el increíble país que es hoy.



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